El manejo integrado de plagas, también conocido como MIP, es el enfoque más completo para controlar plagas de forma sostenida y responsable. A diferencia de una fumigación puntual, el programa MIP combina medidas culturales, mecánicas, biológicas y, solo cuando es necesario, control químico con productos con registro ISP. Por eso, es la solución que eligen empresas, colegios, clínicas e industrias alimentarias que necesitan resultados duraderos, menor impacto ambiental y documentación válida ante SEREMI de Salud.
En Chile se usan miles de toneladas de insecticidas al año. Sin embargo, el uso excesivo de productos químicos genera resistencia en las plagas, reduce su efecto a largo plazo, tiene impacto en la salud de las personas y el medio ambiente. Por eso, el manejo integrado de plagas propone un enfoque diferente: actuar primero sobre las causas y solo al uso del control químico cuando las demás medidas no son suficientes. De esta forma, se obtiene un control más eficaz, más seguro y más sostenible.

El primer pilar del MIP son las medidas culturales. Por eso, el técnico evalúa y recomienda cambios en higiene, orden, manejo de residuos y eliminación de fuentes de agua y alimento. Además, considera los hábitos de las personas que que ocupan el lugar, ya que muchas veces son las costumbres las que favorecen la presencia de plagas. De esta forma, se reducen las condiciones que las atraen antes de aplicar cualquier tratamiento.
Además de las medidas culturales, el programa incorpora barreras físicas y mecánicas. Entre ellas se incluyen el sellado de grietas y puntos de ingreso, mallas en ventanas y accesos, trampas mecánicas y dispositivos de captura. Así se bloquea el acceso de las plagas al recinto sin depender de productos químicos.
Cuando las condiciones lo permiten, el MIP considera el uso de agentes biológicos basados en el comportamiento y los ciclos reproductivos de cada plaga. Este enfoque respeta el ecosistema y es compatible con entornos sensibles como plantas de alimentos, colegios y centros médicos.
Solo cuando los pilares anteriores no son suficientes, se aplican productos con registro ISP de forma dirigida y en las dosis mínimas necesarias. En cambio, si el monitoreo muestra niveles bajos de actividad, se refuerzan las medidas preventivas. De esta forma, se minimiza el impacto en la salud de las personas y en el medioambiente.
El programa MIP funciona en etapas que se aplican de forma regular. Primero se evita, luego se observa y finalmente se interviene con las medidas que cada situación requiere. Así se garantiza un control a largo plazo en el tiempo.

El programa comienza con la adopción de medidas para evitar que las plagas aparezcan. Por eso, el técnico revisa las condiciones del recinto y recomienda mejoras concretas en limpieza, ventilación, almacenamiento y manejo de residuos. Así se actúa sobre las causas antes de que el problema se desarrolle.
Una vez identificadas las condiciones de riesgo, se realiza un diagnóstico completo. En esa instancia, el técnico determina qué tipo de plaga está presente, los daños que ha generado, las vías de ingreso y su ciclo biológico. Con esa información, se define el plan de trabajo a medida para cada recinto.
Con el diagnóstico en mano, se aplican las medidas que corresponden según el tipo y nivel de presencia de plagas. Además, se instalan estaciones de monitoreo en los puntos críticos para registrar la actividad entre visita y visita. Gracias a esto, cada intervención se ajusta a los datos reales y no se aplica de forma rutinaria.
Certificado y documentación
Cada visita genera un informe técnico con los datos del servicio. Además, se emite un certificado de fumigación válido ante SEREMI de Salud. Por eso, la empresa siempre tiene los registros al día para presentar en auditorías, del SEREMI o de clientes.
El programa MIP está hecho para controlar las plagas más comunes en áreas urbanas, comerciales e industriales. A continuación, las principales que aborda el programa en Santiago.
Ratas y ratones

Ratas y ratones son una de las principales amenazas en locales comerciales e industriales. Además de los daños estructurales, transmiten enfermedades como el hanta y la leptospirosis. Por ello, el programa MIP incluye estaciones de monitoreo y control para ratones en los puntos de mayor riesgo.

Las cucarachas se reproducen con rapidez y se asocian a la transmisión de salmonella y otras bacterias. Por eso, el MIP combina gel, cebo y tratamientos en grietas para controlarlas de forma efectiva sin interrumpir las actividades del recinto.
Insectos voladores

Moscas, mosquitos y otras plagas voladoras son un riesgo directo. Así, el programa MIP incorpora trampas de luz y tratamientos en zonas de ingreso para reducir su presencia de forma continua.

En algunos recintos, las aves representan un problema sanitario y estructural. Por lo tanto, el MIP puede incluir medidas de exclusión y disuasión para mantenerlas fuera de las áreas críticas.
El programa MIP es especialmente importante para empresas donde las plagas son un un riesgo a la salud o legal. Entre ellas se encuentran las plantas procesadoras y bodegas de alimentos, los hoteles y restaurantes, los colegios y jardines infantiles, las clínicas y centros médicos, y los hogares de adultos mayores. Sin embargo, cualquier empresa que quiera mantener un control de plagas regular y con menor impacto al medio ambiente es útil este programa.

Si tu empresa necesita un control de plagas regular y con menor impacto en el ambiente, el programa MIP es la solución adecuada. Contáctanos para coordinar la visita de diagnóstico sin costo y te entregamos una propuesta a medida.
No exactamente. El MIP incluye fumigación cuando es necesario, pero privilegia medidas culturales, mecánicas y biológicas antes de llegar al control químico. Así se reduce el uso de productos y se obtiene un control más eficaz a largo plazo.
Depende del tipo de recinto y del nivel de riesgo. En general, las visitas son mensuales o bimensuales. Sin embargo, en empresas de alimentos o recintos con mayor riesgo, se puede acordar una frecuencia mayor.
No es obligatorio por ley en todos los casos. No obstante, muchos clientes de exportación, supermercados y auditores HACCP lo exigen como condición. Además, es la forma más eficaz de evitar sanciones del SEREMI de Salud.
Sí. Cada visita genera un informe técnico y un certificado válido ante SEREMI de Salud. Además, podemos preparar una carpeta de registros lista para auditorías internas o del SEREMI.
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